Versión del editorial propuesto por Vitico Santaella, autor también de la ilustración que lo decora.




A Vitico Santaella, por supuesto.

Malkovich, Malkovich, Malkovich…

El chino es antiguo, calvo y es chino y es Malkovich. Alguien excava allá afuera. La nave debe estar en algún lado, la nave de los Chang, en el Ávila. Una conversación telefónica. Aló, aló, aló, y como en un cuento de Cortázar, sólo números. ¿Dónde acontece una conversación telefónica?, se pregunta Pierre Lévy en su libro ¿Qué es lo virtual?, y nosotros nos preguntamos, ¿dónde estamos en esta historia?

Malkovich, Malkovich, Malkovich, dicen los otros Malkovich señores, señoras, niños y niñas en el restaurante de allá afuera. Acá, en la cocina, el chino calvo y antiguo se pone de pie de un salto y dice:

—Soy virtual, sueño y soy virtual y no estoy acá. Lo virtual es desterritorialización, y también creatividad. Lo virtual es creativo, porque lo creativo siempre se mueve sobre la problemática.

Suena una campana de boxeo. La gente grita en el inmenso recinto que parece al inicio de la película Los inmortales, ¿se acuerdan? En este lugar no-lugar Pierre Lévy se enfrenta a Juan (¿o será Jean?) Baudrillard. Baudrillard tiene una bomba atómica tatuada en la frente, Lévy una carita feliz en la parte de atrás del short de boxeador.

Malkovich, Malkovich, Malkovich…

En la cocina, el viejo trota a pesar de sus mil años, y va diciendo:

—Los Chang engañan a todos, están y no están. Sueñan y no sueñan. Su secreto es profundo. Piensen en la caverna de Platón, en las sombras, en la realidad inteligible, en la realidad sensual. ¿Tienen alguna opinión? Opinar es errar. Sin embargo, imaginar es imaginar. La imaginación no está en lo correcto ni tampoco se equivoca, es otra forma de verdad.

Malkovich, Malkovich, Malkovich…

Si abres la puerta del restaurante, te encontrarás con una calle oscura, allí, frente al bar Topeka, un muchacho se queja:

—Pero es que este perico es marrón.

El interpelado, un hombre con la cara de niebla, dice:

—Todo está en la mente, mi pana, todo está en la mente.

Como en Inception, un tren entra en escena y se lleva por delante al muchacho y al dealer. La bolsa de polvo marrón, abierta, deja escapar el polvo marrón y éste flota en al aire, como nieve, ahora blanca, o como ceniza, de Chernobyl, que parece nieve pero no es. Y le dice Pierre Lévy a Juan Baudrillard:

—Mira ahí.
—¿Dónde? —esto por supuesto lo pregunta Baudrillard.
—Allá, en el estallido de la orgía.
—¿Dónde?
—Ahí, vale, ahí. Ahí es ahí.
—¿Ah?
Dasein o existir.
—¿Ah?
—Existir procede del latín sistere, estar situado, y del prefijo ex, fuera de.
 —¿Ah?
—Existir es estar fuera de algo. ¿Fuera de qué?
—¿Ah?
—Se puede existir en lo virtual.

Baudrillard, confundido, baja la guardia, y así Lévy le propina en un gancho derecho en la mandíbula. Uno de los testaferros Chang dice:

—Este pequeño diálogo es para que vean que nosotros sí hemos leído a Pierre Lévy.

En el restaurante chino, la gente Malkovich se mueve inquieta. Comen desesperados, se paran al baño, algunos se masturban bajo las mesas.

Malkovich, Malkovich, Malkovich…

El viejo que ahora tiene cara de Pierre Lévy, y también cara de Juan Baudrillard, sigue diciendo:

—La verdad más profunda sobre los Chang ha sido incrustada en los juegos de video. El jugador que los manipula ignora que la historia se encuentra hábilmente disfrazada, escamoteada, sublimada. Esa verdad se mueve en el inconsciente, puede que algún día salga a frote, a manera de un sueño, a manera de una revelación mientras se maneja o mientras se está en el baño. Quien llega a vislumbrar esta verdad, enloquece.

En alguna parte, una voz dice:

—No se descuiden en caricias, que los hermanos Chang abrieron un cibercafé, y tienen malas intenciones.

Se abre una puerta. Se oyen un da dun da dun da dun. ¿Duda alguien? Los tatuajes de un hombre cobran vida y se vuelven monstruos hentai que envuelven curvilíneas espías japonesas llamadas todas Nelesis. Suena el tema de Misión Imposible y luego Paul Anka canta y se vuelve joven y se vuelve viejo. Una negra canta, en la ventana una mujer se desdibuja. Se despierta un hikikomori y piensa en tres Murakami. Se despiertan los tigres extraterrestres y devoran corazones negros. Alguien va al sicoanalista, y convierte su verdad en un mundo virtual con sabor a sofá de sicoanalista. Una lengua lame el sofá. Alguien recuerda su infancia, un aparato de video, y es como si presenciara una vida fuera de su vida. Alguien enciende un yesquero en forma de pistola y quema unas alas, alguien no se atreve a abrir un correo por miedo al vacío. Alguien desde su búnker lanza un video al mundo.

Alguien dice Malkovich, Malkovich, Malkovich…

Alguien sigue buscando la nave de los Chang en El Ávila.

Unos dedos sobre el teclado en el nuevo negocio de los hermanos Chang.

Adelante, pase, y cuidado con la locura, dice Pierre Lévy, o quizás Juan Baudrillard, o quizás el chino más viejo del mundo. Da igual.


Fedosy Santaella y José Urriola (encargados del cibercafé Cyber Chang)





ATENCIÓN. ATENCIÓN.

AL LLEGAR AL FINAL DE ESTA PÁGINA, LOS CHANG NO TERMINAN.
HAZ CLIC EN ENTRADAS ANTIGUAS PARA CONTINUAR

4 comentarios:

  1. Definitivamente los Hermanos Chang, estan llegando al llegadero, estoy seguro que Sade, Baudrillard, el Tao- Te Kind, Mao, Vargas Llosa, John Lennon, El Principe Negro..........y cuanto desocupado de la Historia, estan celebrando El Cyber Chang.........Que Dios Todopoderoso los siga Iluminando.........Amen, saludos Rolando Peña

    ResponderEliminar
  2. Tuve que mantenerme en las sombras, debía ser así, de otra manera los sagaces Hermanos me habrían descubierto, y eso, sin duda, determinaría mi final. Por eso llego por esta vía, subrepticio, para inocular sin piedad alguna un pernicioso virus segmentado en cada una de las entradas Chang. Ahora sabrán quien es su Billy Idol. Aqui les va, y como todo virus, tenía por fuerza que ser venéreo. Piensen en él como mi insidiosa contribución corrosiva.
    Sergio Márquez, cyber espía internacional.

    R_O_B_O_T_A: pieza retórica para una domotica (tanática) genital

    Él se hundió hasta tocar fondo. Ella ronroneó al instante, tibia, lista para recibir el pedúnculo metálico en su interior, ajustado, decúbito dorsal, procurando la posición de Sims, ya abierta, preparada para la transferencia de invisibles fluidos magnéticos... CONTINÚA...

    ResponderEliminar
  3. Hola.
    Disculpa que te escriba como un comentario...
    Queria ofrecerte la posibilidad de intercambiar enlaces con tu blog
    Si te interesa puedes puedes poner un enlace en COCHES DE OCASION Esta abajo de todo PON TU ENLACE que está abajo del todo)
    Muchas Gracias por tu tiempo...
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  4. Awwwwww ¡¡¡los amo, los amo, los amooooo!!!! *gritos de fan desesperada*

    ResponderEliminar